Las Misiones en Huejutla

"Most sports require only one ball."

- Seen on a T-shirt with a picture of a climber

Esta página esta dedicada a todas aquellas personas que nos han permitido ver la vida de una manera especial, que nos han mostrado el amor y la bondad; a aquellas personas que siempre han contado con nosotros indiscutiblemente, y que nos siguen recibiendo con los brazos abiertos, para dejarnos descubrir su humildad y tocar su corazón, en fin a aquellas personas que nos han dado a conocer la verdadera esencia del ser humano, a todos los INDÍGENAS.

Los textos contenidos dentro de esta página han sido seleccionados de cartas escritas por misioneros del Grupo "Nochi Ica Toteco".

Esto es un mensaje para Tí:

En una lejana comunidad de la sierra de Huejutla, viven hermanos nuestros indígenas que parecen quedar olvidados en un rinconcito de nuestro folklore nacional; pero no, ellos también son México, son Iglesia, son Cristo, son nuestra propia carne.

Hace ya unos cuantos años empezamos a sembrar en ellos una ilusión, una esperanza, el día de hoy casi logramos cosechar aquello, que en medio de obstáculos se pudo vencer, es por esto que pedimos tu ayuda, con un poquito que puedas compartirnos, con algo que nos puedas dar, podremos cosechar eso todos juntos.

Construir Iglesia es, como ya sabes, formar cada uno parte en Cristo y en nuestros hermanos, de la misma manera construir esta Iglesia debe ser juntar cada uno un ladrillo y así decirle a nuestros hermanos que parece que están olvidados, que no lo están y que es el mismo Dios quien les da ese ladrillo.

Lo que se ha hecho ha sido gracias a "muchos poquitos", que niños, jóvenes y adultos han dado. Si cada uno de ellos hubiera dejado de dar ese "poquito" no estaríamos a un paso de terminar la construcción de la Iglesia de Paraje.

Por eso nos dirigimos a ti, porque te necesitamos y así hermanados en Cristo llevemos nuestras manos llenas a esa porción de Iglesia indígena.

Este llamado es para hoy mismo, urge terminar la construcción para que ellos puedan irse a sembrar y tengan nuevamente la esperanza de que sus hijos cuenten con una tortilla que comer.

Atentamente,

Martha Martínez Elhore
Hno. Juan Bosco Morales Pérez

Si pudiera expresar en una hoja de papel lo que una misión es para mi, tendría que estar llena de colores por todos lados, el aire empapado a ese olor dulzón a café y el fresco rocío de la mañana presente, despejando la niebla que anuncia una nueva mañana.

Yo sólo soy una muchacha de 17 años que siempre lo ha tenido todo: una cama donde dormir, agua calientita para bañarme todos los días, 3 comidas al día y chocolates para comer de vez en cuando.

La gente de la Sierra Huasteca no tiene mas que una casita de palos, uno o dos vestiditos, su metate, su comal así como muchas ganas de vivir y el corazón en las manos. Pero no les falta nada. Saben que Dios está con ellos, que los cuida todo el tiempo y que estando bajo su protección no les va a hacer falta nada. En sus ojos ves el amor cuando te devuelven una sonrisa por un dulcesito, o ves su inocencia al extender la mano para regalarte una naranja.

Estar ahí es vivir el tiempo como espacio, no como el mismo, es valorar mas las intenciones que las acciones mismas. Es aprender el verdadero significado de la vida, y la importancia de las cosas que realmente la tienen, y compartir todo eso con tus amigos, que al mismo tiempo te comparten sus experiencias y así se estrechan mas los lazos que los unen.

Es jugar en el río con ellos, reír con ellos, comer como ellos y adentrarte en su vida como ellos, una experiencia que definitivamente vale muchísimo la pena y te deja marcado el resto de la vida, como que te cambia la visión de todo después, de la que aprendes muchísimo sin dar casi nada, mas que tu misma sonrisa muchas veces.

Es sonreír ante su sencillez y la prueba mas pura del amor de Dios en la tierra.

Esa es una misión para mi.

Mónica Escamilla

Una aventura eterna

Mucha gente se pregunta que es una misión, que se hace en una misión, por que ir a una misión; las personas creen que una misión es una perdida de tiempo, desaprovechar vacaciones, ir a agotarse a una tierra desconocida, a pasar hambre, a no bañarse durante largo tiempo, a enfermarse y muchas cosas más; hace tiempo que voy de misiones, empezó como tener una experiencia más en la vida y se ha convertido en una aventura que aún no termina, que se construye día tras día y no solo en la sierra, sino en mi vida.

Las misiones han sido experiencias enriquecedoras, donde he descubierto no mis raíces, sino muchos sentimientos que han crecido por las misiones, como la bondad, el respeto, la felicidad, etc.

Pero las misiones han sido para mi mucho más que eso, me preguntan ¿a que vas?, ¿que hacen?, creo que la verdadera razón es que llego a conocer personas con grandes corazones, me encuentro a mis amigos que se han convertido en mis hermanos, además he conocido a personas que al mostrarme su interior las he querido.

A que voy a una misión, a formar grandes amigos, una gran hermandad con la gente de la sierra como con el grupo que vamos; que hacemos los misioneros, mostrar nuestros sentimientos en su más grande esplendor, querer si límites, dar todo de sí; por que desaprovechar vacaciones y agotarse y enfermarse a otro lugar, no es desaprovechar, es invertir haciendo crecer nuestra conciencia de el mundo en que vivimos, no es enfermarnos y ni dormir en lugares incómodos, es dar un descanso a nuestro cuerpo de las comodidades y tantos alimentos conservados; como lo dijo un gran amigo, una misión es alegría, es amor, es recibir todo, y para mí una misión es la que me ha hecho reflexionar en las cosas no materiales, porque una misión no es un acto sino una forma de vida que debe empezar en nuestros corazones y continuar toda la vida.

Sergio Bello Pérez

Discúlpame por no haber escrito antes, pero la verdad para escribir algo de las misiones se necesita mucha inspiración, ya que como tu dijiste tiene que ser algo muy bueno para que tenga calidad,  como introducción te voy a decir que esta misión Semana Santa 99, fue mi primer misión, la verdad es que yo sentía que ya lo había vivido por tantas y tantas cosas que me había contado Bubba, por tantas fotos y filminas que había visto, pero realmente nada de lo que te puedas imaginar o te puedan contar se compara a lo hermoso que es una misión, ¿por qué?

Son muchos los motivos, y pocas las palabras con las que podría expresar lo que siento, te puedo decir que una misión, no son unos cuantos días de tu vida dedicados a dar algo de ti, una misión va más allá de lo que puedes imaginar e incluso sentir, es un estado de animo que te revive que no logras comprender, a menos que estés allá. El compartir con el que no tiene, es aprender a querer a los demás, a quererte a  ti mismo, y sobre todo a Dios, es dar gracias por lo mucho o lo poco que se tiene, es aprender a disfrutar cada momento de tu vida por muy insignificante que parezca, es descubrir que lo más grande, es la felicidad que llevas en el corazón.

Por cada sonrisa que te regalen, devolverás muchas lágrimas que saldrán de un lugar desconocido que está dentro de ti, con las que pagaras la enseñanza, de amar a los demás. Me faltan palabras que aun no existen para poder escribir lo que me dictan mis recuerdos, lo que si te puedo decir, es que un hermano no es aquel que lleva tu misma sangre correr, sino aquel que te da cariño incondicional aun cuando no te conoce, podría decir mil cosas más, pero no lo entenderías, solo doy gracias a Dios y a todas esas personas especiales que me hicieron vivir esta experiencia.

Bueno Yogui la verdad como te digo en mi pensamiento, no encuentro las palabras reales para escribir lo que siento, creo que ese pequeño detalle solo lo entienden todos aquellos que van de misión, en estos momento que me encuentro recordando quiero que sepas que tu eres una de esas personas especiales, de las que hablo ya que la verdad como jefe y compañero de mi equipo, para mi primer misión la hiciste inolvidable, gracias otra vez.

Atentamente,

Ursula Barquera

Señor..., te doy gracias porque me has dejado experimentar algo nuevo en mi vida, porque gracias a ti me he dado cuenta del valor de los sentimientos espirituales que hay en uno, he experimentado el amor de otra manera, el amor que nos da esa gente con una simple sonrisa o hasta con las lagrimas de alguna de esas personas pidiéndote que regreses y ofreciéndote su casa y su pueblo con las puertas abiertas para cuando gustes regresar.

Hoy te pido que me des la oportunidad de poder volver a compartir mis sentimientos con esa gente indígena que siempre nos estará esperando con gran gusto, sabiendo que bajo tu luz, llegaremos y compartiremos todo con ellos y recibiremos los mismo de esa gente.

¡GRACIAS SEÑOR POR DARME ESTA OPORTUNIDAD!

Gilberto Perez-Vertti P. (Bubba)

Una mañana, un famoso y anciano hombre, reconocido en todos los sectores de la sociedad; por sus grandes éxitos científicos y artísticos, por su trayectoria política (lo cual le permitió hacer y deshacer con la vida de otras personas subordinadas a el); famoso también por sus numerosas posesiones, dentro de estas el mejor harem nunca visto... ni probado por alguien mas. En fin, para que hacerles mas larga la lista de sus famosos pero insaciables logros. Esa mañana se despertó y cayo en cuenta que se sentía mas pobre que el mas necesitado de los pobres.

Yo en un tiempo, o digamos mas bien en algunos tiempos de mi vida me sentí anciano, la diferencia es que el trayecto corto que llevaba apenas no ameritaba estar ya decepcionado de las cosas con las que había intentado llenarme. Digamos que el materialismo, los prejuicios, las cadenas de las que siempre estamos rodeados, me habían transformado a aquello mismo de lo que a mi tanto me repugnaba.

Total que un día por equivocación y por que ya no hallaba que buscar para sentirme un poco feliz, termine en la sierra de Huejutla. Al principio, me hallaba apática como una espectadora incompatible a toda esa alegría. Yo seguía egoístamente con mi amargura, condoliéndome por todas las cosas que me lastimaban, pero esto no permaneció mucho tiempo, pues sin poder yo autorizarlo, solícitos y frescos, dos niños vestidos de colores brillantes (tan brillantes como la pupila de nuestras raíces indígenas lo requieren), tiraban de mi mano con fuerza para que les hiciera felices jugando junto con ellos, aunque fuera por ese segundo. También tiraban de mi boca, apoyándose de una mirada impositiva pero suplicante a la vez, para que le permitiera salir por ahí una sonrisa con verdadera alegría desde el fondo de mi espíritu. Y mira que eran tenaces, pues mi sensibilidad la había ya sepultado muy hondo hacia tiempo. Y en esa lucha, secuencialmente comencé a sentirme tan valorada, que la fuerza de resistencia fue decreciendo, de pronto me halle efectuando la maniobra mas ridícula que hubiera podido pensar algún día hacer, solo con el firme objetivo de continuar disfrutando de aquellas dos sonrisas tan desinteresadas y que por su autenticidad me habían hecho libre.

...Seria inútil describirte lo que me hicieron sentir en esa bendita tierra, cuando su poco, modesto, pero suculento alimento, lo compartían conmigo. Y su cariño para mi, tal que yo fuera uno mas de su familia, mas bien, mejor que ni la gente de mi ambiente acostumbra hacerlo, y sobretodo con la sinceridad mas franca que había podido recibir. Lo peculiar, es que a juzgar por mi criterio y poniéndome en sus lugares, yo seria un perfecto extraño, pero para ellos eso no importo, simplemente se entregaban ellos y simultáneamente todo lo que poseían, a mi.

Creo que seria inútil contar cada parte de lo que me enseño a valorar mas mi vida. Y créeme que el texto plasmado no lleva ningún interés oculto, solo son letras francas de la conclusión que se da cuando un ser humano se topa con una fuente de vida. Solo te pido que no seas como ese anciano en tu alma. Jamás.

Montserrat Subirachs

Misión..., que se puede decir de esta palabra, tan solo que es una palabra que trae a la mente: la sierra, la gente, los niños, las posadas, las celebraciones, las tortillas, el café...; es una palabra que también recuerda la tranquilidad, la cercanía de Dios, la humildad del ser humano, la felicidad, la bondad, la amistad...; en fin, tantas cosas que nos enseñan que hay que dejar atrás lo material y dar gracias por lo se que tiene, por lo que se es y por lo que nos ha tocado vivir a cada uno.

Misión..., es una experiencia que cualquier persona que la vive, seguramente cambiara su forma de ver la vida y de vivirla, que ya no solo pensara en si misma, sino que siempre tendrá en la conciencia que el ser humano necesita ese contacto con los demás, y que el amor no tiene limites, que siempre hay que darlo todo sin esperar nada a cambio, y que con tan solo una sonrisa y actitud positiva se puede cambiar al mundo.

Doy gracias a Dios por esta oportunidad que hasta el momento sigo viviendo, porque la Misión no solo es allá, sino también aquí y ahora, y pido por que siga invitando al ser humano a descubrir lo que puede ser un camino y una forma de vida.

Mauricio Herrera Cuadra (Yogui)