Otro domingo mágico, cómico, musical con los Herrera
Acto seguido, el vehículo bajó dos calles para recoger a la “violetera suiza” que envuelta en su peculiar disfraz de chabelo-escalador subió al auto mentando madres, pues olvidó el cambio de horario y llevaba 50 mins. esperando a la tía y a Beto para irse a escalar.
Posteriormente la tía y los Herrera, se dirigían joviales cual son y sin mayor preocupación que encontrar el maldito periférico cerrado, a la Coconetla que según Beto quiere decir: “Lugar donde caminas un chorro para llegar a escalar paredes”.
Tras una serie de peripecias menores como evadir a los bañistas que acudían a congelar sus cuerpos al helado río, engullir fritangas de dudosa procedencia y abarcarlo todo con sus hordas familiares, el trío-sin-símbolo (pues no fue invitado) llegó a la base de una hermosa pared de roca donde las fisuras danzaban en todas direcciones y los desplomes parecían susurrar “orale… a ver no que mucho Espacio Escultórico…”
La primera ruta transcurrió sin mayor problema, Beto punteó Cuadro Pop (o algo así) con la gracia de un bailarín de Hawaiiano con todas las protecciones y cintas a la cintura. Sin problema alguno se desplazó por las fisuras… La tía y la violetera lo segundearon.
Después vino Tibiri-tabara, una hermosa fisura que comienza de dedos, luego de cadera (sí es verdad, la tía empotró la cadera se soltó de pies y manos y por poco y la tienen que sacar en partes de ahí), comienza pues Mauricio a puntear dicha fisura, tal cual es él escalando, cual grácil, núbil, sutil y delicada gacela, cuyos movimientos exactos y precisos apenas acarician la roca y… de pronto al meter la segunda protección, Beto y la Tía vieron un trasero-proyectil aproximarse a ellos de forma y velocidad absolutamente amenazante. Por obra y gracia del Espíritu Santo, la violetera suiza quedó a escasos 10 cm de romperse las piernas y quizá algo más… Sin mayor complicación volvió a lo suyo, (después de que la sangre irrigó de nuevo la parte inferior del cuerpo) y terminó la ruta con la “levedad de pluma” que le caracteriza.
Para no extender más esta breve narración concretaré los puntos finales.
a) Escalaron Kilowatito… la tía está en coma después de hacerla en la modalidad no “a vista”… sino “a oruga”. Los Herrera sin mayor complicación más que uno u otro pujido.
b) Al volver al auto, el flamante chevy dorado, había quedado tuerto… le robaron un espejo.
c) Los Huber mexicanos y la tía acudieron a casa de Mariana a degustar una suculenta comida… que terminó en la clásica charla de aquellos, que cada vez hablan con más lejanía y nostalgia sus recuerdos de la infancia, y pasan horas remembrando las caricaturas de don Gato, The Wonder Years, la evolución del Nintendo, etc… Es que es un hecho ¡no nos estamos haciendo más jóvenes!… pero… ¡A quién le importa!
d) Partieron de tan agradable tertulia para toparse con cientos de niños, imitación entre Kiss y Marilyn Manson que pedían “Jalogüin”.
Así pues, concluyamos las experiencias de este día con una frase urbana que nos mostró lo sabio que puede ser un domingo en la ciudad: “Precaución, excesivas dimensiones”.
Amén.






























