Mis sobrinos me han contado muchas historias esta semana y como anciana tía que soy, he decidido invitarlos a mi cocina a que prueben mis exquisitas tortas de rajas mientras les cuento yo también una historia (cof cof cof… tengo hipotermia y un insomnio de terror).
Mis queridos sobrinos… gracias por compartirme cosas tan personales de sus vida, es mi deber como buena tía, contarles también una historia… ¿Acaso no hacen eso las tías mientras le preparan a los sobrinos unas tortas de rajas y alivian sus penas? Pues yo no soy la execpción de la regla, soy la tía Yola Godoy….
Yo creo que todos tenemos momentos que han marcado nuestra vidas de manera negativa, a veces quizá esos son los que más recordamos y los que más impacto tienen en nosotros… los que nos negamos a olvidar, no sé porqué maldita razón… (mientras comienzo a contarte esto, saco mis instrumentos para preparar las tortas de rajas, el cuchillo, las rajas, los bolillos y me pongo mi mandil rosa mexicano que dice con letras negras… “Para esto fuí a la universidad” y neta si tengo uno así jajajaja me lo dio mi hermana)
No queremos olvidar estos sucesos traumáticos como las soledades en el recreo… claro sobrino yo también tuve las mías… a mi me discriminaban por greñuda… porque no me peinaba… y no me peinaba no porque no quisiera, sino porque tuve una educación muy extraña… (en eso tomo los chiles y los aso en el comal… la verdad no tengo “#$%& idea cómo se hacen las rajas… pero se supone soy la tía y tu me esccuchas mientras yo hago rajas y cuento historias…) Cuando yo nací mi mamá tenía 43 años, ya era demasiado grande para tener una hija, y al nacer yo, le dió un infarto…. le dieron 6 meses de vida… y yo tenía media hora de nacida. Entonces decidió que me iba a educar de forma que yo no necesitara de nadie para salir adelante en la vida… es decir, desde chiquita yo tenía que lavar mi ropa, peinarme sola, jamás me ayudó a hacer una sola tarea, y trataba de no estar conmigo… para que yo no la extrañara cuando ella muriera… cuando le pedía que me contara un cuento en las noches, me decía que yo tenía que aprender a leer. Así me enseñó a leer a los cuatro años y cada vez que yo la buscaba me daba un libro… le preguntaba algo y me daba un libro, crecí muy sola…. así pues aprendí que las negaciones de amor se curan con palabras escritas…
Yo crecí como la greñuda descuidada que no se adaptaba entre niñas bonitas, peinadas, limpiecitas… yo era la rara que escribía cuentos en los cuadernos de matemáticas… jajaja… Nunca me adapté con nadie (sigo sin hacerlo) y acabé estudiando literatura jajaja. La irónica vida, ha dejado que viva con mi mamá 28 años… de hecho ella tiene casi 72… y hace mucho mandó a la fregada las predicciones de los doctores. De hecho yo me enteré de esta historia de la presunta amenaza de muerte hace como 3 ó 4 años… (mientras te cuento esto parto los bolillos y los pongo en la mesa para hacer las tortas como buena tía… y preparo… mmm ¡chocolate de molinillo marca La abuelita…!)
No quiero hacerlese el cuento largo sobrinos… pero las experiancias que he vivido, las transformé en algo raro… acepté mis diferencias y dejé de buscar amigos… nunca he estado en un grupo social, nunca frecuento a mis amigos, jamás les hablo, jamás voy a sus fiestas, los evito de hecho… en secundaria mi mejor amiga me bajó al primer chavo que me gustó en mi vida… jajaja…. estaba bien guapo y cuando le dije que me gustaba… me dijo, “yo te lo presento” y a las dos semanas los vi besándose en el pasillo jajajaja… che vieja. Me vale madres la aceptación social, porque jamás la voy a tener. Me vale madres la gente que me rodea (salvo mi familia) porque jamás voy a cumplir sus expectativas…
Hoy que me preguntó mi sobrino Mauricio sobre ¿qué piensan mis amigas? es muy chistoso… conocen muy pero muy poco de mi… decidí no platicarles nada de mi vida… precisamente así evito los juicios y las molestas intromisiones… Hago lo que ellas no pueden hacer y eso a veces les gusta y a veces les molesta tremendamente… a veces envidio sus vidas tranquilas y sin conflictos… pero ni por error cambiaría a Lázaro por sus Windstar, mis manos de momia llenas de cayos por un anillo de matrimonio, ni mis deudas por una cuenta de banco… y aunque me cueste un chingo decirlo… mi libertad por un guey que no entienda quien soy…. (ahí la tía se emociona y saca su botella de anis y prepara dos vasitos, uno para el sobrinito Beto y otro para el sobrinito Mauricio… ella… che tía le gusta el chupe mientras cocina sus tortas de rajas… y toma directo de la botella mientras le tiembla la lágrima y saca su cassette viejo y aguado de Lupita D’alessio)
Con el tiempo he aprendido que el desamor se cura con libros, la frustración con rocas y las dudas se resuelven en las montañas… Que Dios es al único al que le importo (soy creyente aunque nadie me crea jajaja) y que el día que muera mi madre… realmente me costará trabajo encontrar razones para despertar.
No es que no necesite a los amigos… es que nunca los he tenido y me he topado con gente maravillosa, pero eso de los apegos en mi… son momentáneos y circunstanciales. Hay gente que quiero muchísimo, pero jamás la frecuento. Si alguien me necesita trato de estar, pero yo rarísima vez busco a alguien… de cualquier modo jajaja … sé que no hay nadie jajajaja
Así pues, sobrino Beto… no intentes buscar a nadie o buscar la aceptación…. no sirve de un carajo! (ya la tía se chupó la botella de anís, se le quemaron las rajas, se oreo el pan de las tortas y se tiró el chocolate Abuelita que estaba en la estufa) Y si nadie te quiere, como a veces nos sucede a todos aunque lo ocultemos, ¿qué? Mi solución es simple… Dios me ama, mi jefa está viva, tengo libros por leer, rocas por subir… ¡qué chingados me importa la gente! ¿Que no encajo en ningún lado?… jajaja… !!ellos no encajan conmigo!! (ya la tía está peda con el anís y comienza a sacar las fotos del recuerdo…)
Así pues sobrino Mauricio… ¿eh? (che alzhaimmer hizo presa de nuevo de la tía) Ah tu no me pediste consejo alguno jajaja…. bueno sobrino deja ya las viejas por internet un día te vas a topar un ¡trasvesti!…
En fin sobrinos… sus historia son únicas, como la mía, como la de todos… y poco podemos elegir pues no escogimos donde nacer, cómo ser, quién nos educa o cómo lo hacen… quien nos rodea… de hecho podemos elegir tan poco… Pero creo que la libertad es lo que realmente nos hace humanos, el libre albedrío es la mayor bendición y a la vez la mayor maldición… en lo poco que pude elegir… elegí mandar al carajo a todos. No sé si soy más o menos feliz… simplemente soy yo (ya en esta parte la anciana tía se quedó jetona en la mesa de la cocina con la tella del anís en la mano y todo hecho un desmadre… y los sobrinos se preguntan qué chingados quiso decir y qué viene todo este desmadre de la historia de su vida que nadie le preguntó… chale pobre tía hipotérmica jajaja).
No hubo consejo, no hubo comprensión, ni hubo tortas de rajas, hay como siempre lo he creido, breves momentos en los que se comparten soledades… y qué hermoso es coincidir, aunque sea por un instante.
P.D. BORREN ESTA MADRE DESPUÉS DE QUE LA LEAN PORQUE NOMÁS FUE EL MOMENTO “MEROL” DE LA SENSIBILIDAD YOLEZCA… jajaja